Búsqueda personalizada

Todo Bonsai CLIC sobre la imagen

Mostrando entradas con la etiqueta Curso jardineria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Curso jardineria. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de octubre de 2008

Curso de Jardineria 13

En esta página puedes encontrar enlaces y consejos de jardinería, flores y plantas. No se necesita muchos conocimientos para mantener un jardín que impresionará a todos sobre todo si eres un jardinero, a continuación damos unos consejos para construir tu propio diseño de jardines, buscar recursos para intentar una decoración de un paisajismo atrevido, como plantar rosas, y otras plantas exteriores, combinando la iluminación con los elementos naturales de tu hogar, terraza y parques, no es realmente complicado comenzar la construcción de unos jardines para esto no necesitaras planos o conocimiento en arquitectura interior de diseño, solo un poquito de interés y tiempo libre y unas buenas herramientas… si tienes la suerte de tener un jardín con estanques y unas cascadas mejor para ti, yo solo los veo en las películas. 1. Comprobar en los viveros o floristerías locales para saber cual es el mejor tipo de rosas para plantar en tu clima y comprar la semilla. ¿Si eres un principiante, debes mirar por variedades que resistan más porque requieren mucho menos mantenimiento y cuidados y trabajar en jardines pequeños.
2. Al plantar rosas, deseas escoger un punto que este bien iluminado por la mañana. También deseas un área con luz directa del sol por lo menos 6 horas por día. Las rosas necesitan mucha luz para crecer correctamente. Si vives en un clima realmente caliente sin embargo, conseguirás probablemente los mejores resultados no plantando tus rosas en la luz directa del sol.
3. Escoger un área que no tenga piedras con suelo bien drenado. El suelo tiene un nivel del pH donde está aproximadamente 5.5-7.0 la cantidad de ácido en el suelo. Puedes conseguir unas pruebas para tu suelo en cualquier centro de jardín, escuela de jardinería4. Materia orgánica como las ayudas del abono o de la cal para alimentar las raíces de tus rosas. Debes empapar las raíces en un riego de agua por muchos minutos, y cortar los extremos de cualquier raíz que están quebrados.
5. Las primeras 3-4 semanas después de plantar tus rosas, debes regarlas a menudo. Éste es generalmente cuando las 2 pulgadas superiores de la tierra están secas, Las rosas necesitan muchos cuidados.
6. Cuatro semanas después de plantar, debes comenzar a empapar cada 2 semanas. Debes hacer esto por la mañana para los mejores resultados en botánica.7. Comenzar la fertilización aproximadamente 3 meses después de plantar. Utilizar 3-6 pulgadas de hojas de pinos para controlar la humedad, temperatura, y a las malas hierbas. hojas de pinos también las ayudas para trabarse en los alimentos vitales para tus rosas

jueves, 4 de septiembre de 2008

Curso de jardineria (12)

.Plantas aisladas en el jardín

Si quieres reconstruir tu jardín y dedicar una zona a arbustos o plantas aisladas, conseguirás un ambiente ligero y no muy cargado.
Lo primero que debes hacer es preparar la tierra. Siempre que vayas a plantar, recuerda hacer esta operación. La tierra necesita ser renovada y alimentada para que las nuevas plantas den su fruto.
Enriquecer la tierra.- Cuando hagas el agujero de plantación, añade un poco de materia orgánica, como por ejemplo sustrato vegetal, a continuación mézclalo con la tierra extraída que a su vez servirá para cubrir la planta.
Si lo prefieres puedes crear tu propio remedio casero para enriquecer la tierra, como por ejemplo, introduciendo cáscaras de huevo machacadas en el agujero. Será una importante fuente de calcio y mejorará el drenaje.
Plantar los ejemplares.-
1. Lo primero es cavar el agujero, que debe ser dos veces más ancho que el cepellón, o el grueso de las raíces.
2. A continuación mezcla la tierra del fondo con la materia orgánica (para enriquecerlo). Remuévelo bien con una pala u horquilla
3. Saca la planta o el arbusto del tiesto, o coge el cepellón. Vuélcalo ligeramente y sujeta los tallos con cuidados.
4. Introduce la planta en el hoyo, de manera que quede al nivel del suelo.
5. Rellena el agujero con tierra y reafirma el terreno pisándolo. Para finalizar la operación, da un buen riego a la zona.
Haz lo mismo para cada uno de los ejemplares que quieres plantar, manteniendo una buena distancia, procurando que queden con una distribución original.
Un par de trucos.- Recuerda siempre que si vas a replantar tu jardín en épocas calurosas debes eliminar de la planta, árbol o arbusto los tallos débiles. Corta las hojas más grandes para evitar el exceso de transpiración y la consiguiente pérdida de agua

Curso de Jardineria (11)

El riego y el abonado

De todos es sabido que el agua es un elemento esencial para la supervivencia de todos los seres vivos, y las plantas no son una excepción. Todo lo contrario, necesitan una gran cantidad de agua para sobrevivir y si carecen de ella están condenadas a marchitarse. Si no transcurre mucho tiempo, es posible revitalizar una planta marchita pero, si no, sus hojas comenzarán a rizarse, se volverán marrones y terminarán muriendo. Esto se puede evitar siguiendo unos sencillos consejos.
Consejos para revitalizar la planta.-
1. El agua de la vida: antes de nada, hay que conocer bien el suelo para saber qué es lo que le conviene. Los de tipo arenoso siempre necesitan más agua que los arcillosos, ya que se secan antes, por lo que se tienen que regar a menudo si no llueve antes.
Las plantas de cultivo, sobre todo las herbáceas y las de los macizos, se han de regar en primavera y en verano, nunca en otoño ni en invierno. La primavera y el verano es también la principal temporada para plantar árboles de hoja caduca y arbustos. Es conveniente regarlos mucho a menos que el suelo esté muy húmedo en el momento de plantarlos.¿Por qué? Para asentar las partículas del suelo alrededor de las raíces y prepararlas para que crezcan la primavera siguiente.
2. Los útiles necesarios: si se ha tomado la decisión de llevar a cabo el riego con una regadera, conviene elegir ésta con un pitorro largo, bien equilibrada y con un largo alcance. Una regadera con una alcachofa de agujeros finos es muy útil para las semillas, plantas de semilleros y bandejas de plantas.
En cuanto a las mangueras, existe una amplia variedad de modelos. Es mejor elegirla reforzada con hilo de nylon, para que no se agriete ni gotee. Además, hay que tener cuidado y procurar que los flujos fuertes de agua no se lleven la tierra y descubran las raíces de la planta.
Los aspersores, por su parte, son menos eficaces en plantas ornamentales que en hortalizas, sobre todo en verano. Suelen cubrir un área circular y son muy útiles si no se dispone del tiempo suficiente para dedicarle al jardín. Su uso se hace indispensable cuando las dimensiones de la superficie a regar imposibilitan llevar a cabo esta tarea a través de los mecanismos anteriormente citados.
3. Terreno abonado: no sólo de agua viven las plantas. También necesitan contar siempre con un suficiente suministro de nutrientes. Es imprescindible, por tanto, abonar las plantas si lo que se pretende es verlas crecer de forma sana y vigorosa.
El agua de la lluvia ayudará a filtrar los nutrientes y vitaminas que se depositen sobre la superficie del suelo. El acolchado es una buena forma de cuidar las plantas. Para llevar a cabo esta labor hay que extender una capa de cinco a siete y medio centímetros de materia orgánica alrededor de las plantas de macizos y sus bordes. Se debe hacer sobre suelo húmedo y se descompondrá lentamente enriqueciendo el suelo. Este acolchado impide el crecimiento de las malas hierbas y ayuda a conservar la humedad del suelo. En otoño el material restante se mezcla con el suelo con ayuda de una horca.

Curso de Jardineria (10)

*El cuidado de las plantas de casa en el verano

Los meses de calor ponen a prueba la resistencia de las plantas de la terraza o balcón. Las altas temperaturas y el ambiente asfixiante de la ciudad causarán bajas entre ellas aunque, curiosamente, en la mayoría de los casos se deberá a un exceso de humedad. Y es que hay que saber que el exceso de agua es mucho más perjudicial para las plantas que la sed, ya que empobrece la tierra, provoca enfermedades y acaba por marchitarlas.
Cuidados de las plantas.- Veamos algunos cuidados para que las plantas puedan disfrutar del verano.
1. Limpieza de las plantas: tan importante como regarlas es mantener a las plantas libres de hojas y flores secas, que seguirán absorbiendo agua y frenarán el desarrollo de las partes sanas. Asimismo, el polvo y la suciedad no las dejarán respirar. Es posible pulverizarlas con agua jabonosa aclarando después abundantemente. Además, este método alejará a los parásitos.
2. Agua sobrante: el agua sobrante que eliminan los tiestos arrastra buena parte de los nutrientes que la planta necesita para vivir, por ello no es conveniente desperdiciarla. Se pueden platos o cuencos debajo de los tiestos para recogerla y regar con ella el resto de plantas.
3. En caso de salir de viaje: es un error dejar las plantas en la bañera con agua cuando se sale de vacaciones: la tierra se encharca y las raíces se pudren. Un viejo truco consiste en colocarlas alrededor de un cubo con agua del que se sacan unos cordones gruesos que se enterrarán en cada maceta. Los cordones conducirán el agua del cubo (por capilaridad) al tiesto en función de sus necesidades.
4. Regar: cómo y cuanto: el riego debe suponer el aporte necesario para cada planta: ni más, ni menos. En la dosificación exacta está el éxito de su desarrollo. Las características de la tierra y de la planta determinarán el volúmen de los aportes.
Las tierras arenosas apenas retienen el agua, por lo que se debe calcular la dósis antes de regar. Las arcillosas, sin embargo, se encharcan mucho antes y pueden dar la sensación de saturación sin que el agua llegue a la zona de enraizado. Aunque siempre es mejor regar al atardecer, (para evitar la evaporación inmediata), en otoño e invierno se puede hacer por la mañana, directamente bajo la planta, con un tubo o embudo.
En los primeros días de sol primaveral es mejor añadir el agua al plato de las macetas, para que las raíces la absorban y no se dañen los brotes. Aún en los días de sol la tierra de las plantas puede mantener buenos niveles de humedad en su interior, que se debe verificar introduciendo un palo y comprobando que sale empapado.

Curso de Jardineria (9)

La situación de las plantas en el jardín
Para situar las plantas en tu jardín es primordial conocer cuáles son las condiciones ideales para situar las plantas. Para ello, es imprescindible que la parcela sea un lugar muy soleado, con buena tierra y protegido del viento.
Antes de plantar, se deben conocer las características del suelo. Así, dependiendo del tipo de plantas que crezcan en un terreno, se podrá indicar su calidad y naturaleza. Si, por ejemplo, en un jardín crecen rododendros y azaleas, la tierra es de carácter ácido. Cada planta necesita y muestra preferencia por un tipo distinto de suelo. También existe la posibilidad de que en un lugar se presenten más de un tipo de suelo. De esta forma, se puede aprovechar cada uno de los espacios y plantar diferentes variedades de flores. Para conocerlos, se debe hacer con anterioridad una prueba de suelo.
Qué cultivar y dónde.- La mayor parte de las plantas se adaptan a todo tipo de suelo y toleran los terrenos fértiles, siempre que no sean ni muy húmedos ni muy secos durante un periodo de tiempo muy largo. Las plantas más frágiles son las que no soportan la cal. La exposición al viento y las temperaturas dependen también de la situación del jardín.
Se debe tener en cuenta que estos factores influyen en el desarrollo las plantas, y las ráfagas de viento pueden dañarlas. Un buen truco, antes de comprarlas, es asomarse al jardín de los vecinos y tomar buena nota de lo que allí crece.
Orienta tu jardín.- Según la orientación del jardín, las plantas recibirán la luz del sol durante más o menos tiempo. Lo ideal sería que las plantas estuvieran expuestas a los rayos solares la mayor cantidad de tiempo posible. Esta orientación tiene un inconveniente: sufrirá fuertes vientos aunque, generalmente, de naturaleza cálida.
La peor orientación resultaría la que dejase al jardín sin la incidencia directa de los rayos del astro rey, o si predomina la sombra durante la tarde. Esta orientación suele ir acompañada de vientos fuertes y cortantes.

Curso de jardineria (8)

El cuidado del césped


Uno de los elementos más decorativos del jardín es el césped. Pero primero hay que saber cómo plantarlo y cuál es el lugar idóneo. El primer paso es buscar un lugar despejado que no tenga árboles cerca y, si es posible, de difícil acceso al perro que habite en la casa o a otros animales. En verano ha de tener suficiente sol, más de la mitad del día.
En segundo lugar, hay que llevar a cabo la siembra. El método más tradicional, aunque más arduo, es hacerlo a mano. Primero hay que marcar con estacas y cuerdas el césped, formando franjas de un metro de ancho por el largo que desees. La cantidad de semillas que se han de sembrar varía de un suelo muy fértil a un suelo menos rico. En el primer caso, a cada 0,8 m² le corresponde 16 g de semilla. Si corresponde a la segunda opción, conviene doblar la cantidad.
Una solución rápida.- El tepes es un trozo de hierba que ya ha sido plantado, desprendido del suelo y enrollado. Generalmente, tiene adherido un suelo de 2 centímetros. De esta manera, se puede lograr disponer de un césped instantáneo y, así, evitar la erosión en las laderas.
Fertilizar el césped.- Hacia finales de la primavera, y de manera uniforme, conviene alimentar el césped con un fertilizante adecuado. La cantidad exacta que no se debe exceder es de 100 gramos por cada 0,8 metros cuadrados. En verano, en vez de 100 gramos serán. Y, cuando llegue el otoño, se debe aplicar un abono con bajo contenido en nitrógeno en relación con el ácido fosfórico y el potasio.
Riego y aireado.- Si el césped no dispone del agua que necesita para su desarrollo, se pondrá de color amarillo o marrón, se secará y terminará muriendo. El remedio es muy sencillo: regarlo abundantemente. Y con mayor frecuencia si es verano y hace calor.
Se debe verter el agua lentamente y en cantidades generosas, como para empapar unos 2,5 centímetros de suelo. Si se dispone de poco tiempo para llevar a cabo esta tarea, se debe utilizar un aspersor, y mejor utilizar aquél que tenga el chorro más fino.
En cuanto al aireado, favorece el crecimiento, sano y feliz, del césped, oxigenándolo. Se debe hacer con una horca de jardín introduciendo sus dientes hasta unos 7,5 centímetros de profundidad. Hay que remover hasta que el césped se levante un poco y repetir la operación cada cuarto de hora. Se puede airear el césped siempre que se considere necesario, aunque se suele realizar en otoño.

Curso de Jardineria (7)

Continuamos hablando de los cuidados del jardín.
Antes de plantar.- Lo primero que hay que hacer antes de plantar el césped es preparar correctamente la zona en la que se vaya a hacer, con el fin de que el suelo se encuentre en óptimas condiciones. Así, si el césped se va a sembrar por primera vez en esa superficie, conviene que se encuentre a cielo abierto o, de lo contrario, no tener más de medio día de sombra en verano, porque no crecerá con la fuerza necesaria.
Cuando la capa del suelo contenga excesiva arena o yeso, se debe enriquecer aplicando una capa de entre tres y cinco centímetros de turba o musgo. Si el suelo es suficientemente rico, esto no es necesario, pero tampoco está de más, ya que la aplicación de fertilizantes siempre es positiva para el césped. El siguiente paso a realizar es comprobar la nivelación del terreno, así como el drenaje, para posteriormente rastrillar la tierra hasta una profundidad de unos quince centímetros, procurando eliminar todos los terrones. Esta preparación del terreno se puede efectuar durante todo el año, menos cuando el suelo se encuentre mojado o embarrado.
Plantación.- Una vez que se hayan realizado los pasos de preparación del terreno es conveniente proceder a la siembra, que se puede llevar a cabo, igualmente, en cualquier época del año, excepto en invierno. No obstante, se indica el otoño como mejor momento, ya que las lluvias de esta temporada favorecerán el desarrollo de la hierba. En cuanto a las semillas, cabe destacar que son muy pequeñas, por lo que no conviene sembrar cuando haga viento y asegurarse de que el suelo se encuentre levemente húmedo.
Las semillas se deben administrar generosamente para que el césped sea capaz de cubrir todo el suelo, pero el exceso de semillas puede provocar que los plantones se pudran. Así, en suelos bastante fértiles se debe aplicar treinta gramos por metro cuadrado, mientras que en suelos más pobres hay que aumentar esta cifra hasta sesenta gramos El mejor método para sembrar consiste en colocar cuerdas tensadas a una distancia de un metro entre ellas. Posteriormente, se preparan pequeños montones de treinta gramos con las semillas y se marca en el suelo la superficie que corresponde a un metro cuadrado. Finalmente, hay que distribuir las semillas de forma regular. Una vez sembrado, conviene rastrillar el suelo para ayudar a las semillas a penetrar en la tierra.

Curso de Jardineria (6)

. El césped, la base del jardín


Sin duda, el césped es la base y parte principal del cualquier jardín, ya sea privado o público. Por ello, no hay que olvidar su importancia a la hora de dar forma al espacio y hay que conocer algunas de sus características, con el fin de plantar el más adecuado y de hacerlo convenientemente. Además, no se debe pasar por alto la importancia decorativa de este elemento, que crea zonas ideales para la colocación de flores o plantas.
Asimismo, proporciona una base suave y blanda con el fin de que se convierta en espacio acogedor y zona para el juego de los más pequeños. No obstante, éste suele ser el elemento menos cuidado del vergel, a pesar de su gran utilidad y de que no requiere excesiva atención. En la mayoría de los casos, el único tratamiento que recibe es ser cortado habitualmente.
Tipos de césped.- El césped es un tipo de hierba, de las cuales existen en el mundo unas mil clases conocidas. No todas éstas son empleadas como césped, ya que deben ser capaces de soportar los habituales cortes y de formar una tupida alfombra y una cubierta densa. Dependiendo del objetivo con el que se plante, se empleará una u otra clase, aunque normalmente se suelen efectuar mezclas entre diferentes hierbas para obtener ejemplares satisfactorios.
El césped de jardín, a excepción de aquel que se encuentra recién plantado, se verá enseguida invadido por las especies de hierbas nativas de cada zona. Para evitarlo, se debe seguir una estricta rutina de cultivo, sobre todo cuando el césped se planta con una función ornamental. Hay varios tipos, que son los más utilizados en la elaboración de jardines. El primero de ellos es el denominado césped de manzanilla, particularmente apropiado para zonas de pequeño tamaño, donde el suelo sea seco y arenoso. Se caracteriza por sus hojas aromáticas que forman una tupida cubierta en el suelo.
Por otro lado, se encuentra el tomillo silvestre, un césped que sólo requiere una poda anual, que ha de hacerse tras la floración. Por su parte, la Camomila es una planta que posee las hojas estrechas y unas flores anchas y blancas similares a las margaritas. Para zonas de clima seco es muy útil el trébol blanco u holandés, que proporciona una hermosa cubierta verde que no amarillea ni en las épocas más secas. El trébol elabora una cubierta muy verde de fácil mantenimiento, pero necesita un suelo alcalino para prosperar. Sin embargo, según los expertos en el tema, la variedad más conveniente es el Treneague, que no suele florecer pero que es excesivamente útil por no requerir apenas corte.

viernes, 29 de agosto de 2008

Curso de jardineria (5)

Cómo aplicar los fertilizantes.-
Primero: hay que introducirlo antes de sembrar o plantar, o encima del suelo mientras las plantas crecen.
Segundo: es conveniente una base al suelo unos días antes de sembrar. Si es demasiado tarde y se va a plantar ya, hay que aplicarlo dentro de los centímetros superiores.
Tercero: también existen fertilizantes en forma de líquido o polvo soluble; hay que disolverlos en el agua del riego o pulverizarlos sobre el follaje.
Cuarto: por último, si se busca un abono que actúe con rapidez, conviene adquirir los abonos foliares, que deben aplicarse con el suelo húmedo y sin sol.
8. Las malas hierbas
Las malas hierbas son aquellas que crecen donde no deben hacerlo. Se las denomina así porque compiten con otros cultivos del jardín por la luz, el agua y los alimentos. Además, pueden estropear la estética de éste y crear un entorno propenso a las enfermedades y plagas.
Soluciones para combatir las malas hierbas.-
1.Malas hierbas anuales: hay que tener mucho cuidado con este tipo de hierbas, ya que experimentan varios ciclos dentro de una misma temporada. Esto significa que suelen producir grandes cantidades de semillas y, por lo tanto, se reproducen fácilmente y a gran velocidad.
El invierno es una buena época para deshacerse de estos molestos hierbajos. Lo mejor es enterrarlos en el fondo de zanjas, mezclándolos con abono orgánico o compost para el jardín.
2. Malas hierbas perennes: las perennes, sobreviven incluso en invierno, gracias a los tallos y raíces que tienen bajo tierra. Se tiene que excavar y arrancar de cuajo la raíz de cada una de las plantas. La solución más eficaz es quemarlas, una vez se tengan todas.
3. La azada, el mejor instrumento: hay que preparar bien la azada; de esta manera resultará más fácil arrancarlas desde la raíz. Conviene realizar esta tarea en un día cálido y seco, para que así las malas hierbas se marchiten y mueran con facilidad. Es conveniente que no se esparzan las semillas de estos yerbajos.
4. El acolchado: el acolchado es muy útil para estos casos. Tanto el polietileno negro como el acolchado orgánico forman una barrera física que impide el crecimiento de hierbas no deseadas, calienta el suelo y conserva la humedad. Esta técnica puede adelantar la cosecha hasta tres semanas.
Si se elige el polietileno, hay que enterrar los bordes o fijarlos, poniendo piedras pesadas sobre ellos para que no se vuelen con repentinas ráfagas de viento. Si se prefiere el acolchado orgánico, se puede utilizar como fertilizante del suelo si se entierra en él al final de la temporada de cosecha. Así se mejorarará su estructura y composición.
5. La última solución, los productos químicos: ésta es la última solución, la que sólo se ha de utilizar si falla todo lo demás, porque los herbicidas matarán todo el tejido verde que encuentren. Además es peligroso si se tiene niños o animales que puedan entrar en contacto con el jardín, ya que lo que es perjudicial para un ser vivo suele serlo para todos.
De cualquier forma, si se opta por utilizarlos, conviene consultar al vendedor sobre cuál es el que más conviene al jardín según el tipo de suelo y de hierbas que se quieran

Curso de jardineria (4)

Mejora del suelo

Para mejorar el estado del suelo y convertirlo en la mejor mezcla de cultivo para plantas se han de seguir unas sencillas pautas de nutrición y cuidados.
Ante todo, es muy importante tener en cuenta la naturaleza del suelo, porque el humus (materia orgánica vegetal y animal en descomposición que abona la tierra) comienza a debilitarse tan pronto como se cava un trozo de tierra.
Acidez y alcalinidad: pH.- Cada suelo necesita un alimento distinto según su composición, necesidades y su pH. Al igual que la piel del ser humano, el suelo tiene una medida llamada pH que determina su alcalinidad o acidez. Cuando uno es rico en cal o en creta, se dice que es alcalino. En el caso contrario, se trata de un suelo ácido. Generalmente, un pH por encima de 7,0 indica un suelo alcalino, mientras que un pH inferior a 6,5 es ácido. La mayoría de las plantas preferirán un pH comprendido entre estos dos extremos y será muy raro encontrar alguna vez un suelo con un pH por encima de 8,5 o por debajo de 4,5. Las plantas que se cultiven en un jardín, tienen que tener unas características adecuadas al pH de la tierra en la que van a desarrollarse.
Modificar el pH.- Para elevar el pH del suelo, es decir, para aumentar su equilibrio alcalino, simplemente hay que añadirle cal hidratada, cal del suelo corriente o creta (carbonato cálcico), siguiendo las indicaciones del paquete.
Reducir el pH del terreno para hacerlo más ácido resultará más difícil. En primer lugar, hay que sustituir la turba por otra materia orgánica para enriquecerlo. Una vez enriquecido se debe aplicar azufre a las flores; teniendo en cuenta que la proporción variará de un suelo arenoso (100 gr por cada 0,8 m²) a un suelo arcilloso (225 gr por cada 0,8 m²). Es preciso que se compruebe mensualmente el nivel del pH.
Los fertilizantes.- El jardín está constituido por un conjunto de seres vivos a los que se debe que nutrir. Hay que alimentarlo con fertilizantes orgánicos e inorgánicos, puesto que ambos son necesarios e importantes para él.


Continuamos hablando de las cosas que se deben tener en cuenta para mejorar el jardín.
Materiales orgánicos.- ¿Qué vitaminas necesita tu jardín?
1. Fibra de coco: la fibra de coco puede utilizarse como un elemento más de la mezcla de cultivo. Se utiliza con plantas a las que les gusta la acidez (pH 5,5-6,3) y se encuentra en tiendas de jardinería.
2. Algas: se introducen directamente en el suelo húmedo del jardín, si está parcialmente debilitado o poco nutrido. Contienen, sobre todo, potasio y se adquieren en cualquier comercio, incluso en herbolarios.
Compost de Setas.- Normalmente, el compost de setas se emplea para nutrir tierras con carencias orgánicas. Sin embargo, en el caso de que los vegetales que se cultiven rechacen la cal, es preferible usar otro tipo de fertilizante. Lo venden los cultivadores de setas y, normalmente, contienen abono animal, marga y creta.
1. Compost de lombrices: es uno de los nutrientes más comunes. Se aplica una pequeña capa del mismo sobre la tierra a fertilizar y las plantas crecerán vigorosas y sanas. Se puede encontrar en un centro especializado o en cualquier vivero.
2. Compost para jardín: está compuesto por una gran variedad de desperdicios de jardín y de cocina que se hayan quedado pudriendo durante meses, es uno de los mejores acondicionadores y nutrientes del suelo.
Materiales inorgánicos: inyecciones de nutrientes.- En la etiqueta de estos fertilizantes se determinarán sus características: los hay simples, que muestran su contenido en nutrientes en términos de nitrógeno (N), ácido fosfórico (P2O5) y potasio (K2O), y también los hay compuestos, que suministran cantidades variables de los tres nutrientes.

Curso basico (3)

Conocer el suelo

Para poder cultivar correctamente resulta imprescindible conocer bien el suelo. Primero hay que saber que éste es el resultado de la actuación de las fuerzas orgánicas sobre material que no es orgánico. Un suelo de buena calidad, por ejemplo, debe contener todos los elementos nutrientes necesarios para producir el mayor beneficio sobre las plantas.
Entre los principales nutrientes con los que cuenta el suelo destacan: el potasio, el nitrógeno, el fósforo, el magnesio, el calcio, el azufre, el carbono, el oxígeno y el hidrógeno. Hay otros elementos que son beneficiosos para el suelo, pero los anteriormente citados son los más importantes y, si las plantas carecen de alguno de ellos pueden sufrir e incluso, llegar a morir.
Otra de las peculiaridades del suelo es que muchas formas de vida ayudan a mejorar su mantenimiento como son las lombrices, los caracoles, los insectos, las bacterias, etc. Es conveniente favorecer la estancia de estos seres vivos pero el exceso de los mismos, puede llegar a degradar el suelo. Así, hay que tener cuidado con algunos insectos, que, en algunas ocasiones se presentan en forma de plagas.
Desde un punto de vista técnico, es importante saber cómo están clasificados los suelos. Esta clasificación está en función de la cantidad de partículas de arena y arcilla que contengan.
Los distintos tipos.-
1. Arcilla: suelos difíciles de cultivar ya que drenan muy mal y dejan pasar poco aire. La humedad les hace perder homogeneidad y la sequedad les produce dureza. Suelen tardar en calentarse en primavera. Son densos y ricos en nutrientes. Para la comprobación hay que observar que una muestra resulta ser muy resbaladiza y brillante cuando se le aprieta con los dedos.
2. Arena: los suelos ricos en arena suelen drenar correctamente y ofrecen mucho aire a las raíces de las plantas. Son fáciles de cultivar y rápidos de calentar en primavera, pero se suelen secar demasiado pronto y los nutrientes se escapan con suma rapidez. Para la comprobación si un suelo es rico en arena hay que comprobar que, cuando se apriete con los dedos, se sientan sus partículas ásperas.
3. Cieno: los suelos con demasiado cieno tienen partículas cuyo tamaño es intermedio entre la arena y la arcilla. Pegajosos y pesados, suelen ser difíciles de cultivar. Para mejorar su calidad hay que aplicar grandes cantidades de material productor de humus.
4. Marga: este tipo es el ideal para cualquier jardinero. Es el resultado de una mezcla de arcilla, cieno, arena, materias orgánicas y nutrientes. Retiene la humedad y los nutrientes, y drena muy bien.
5. Turba: está formado por materia orgánica descompuesta parcialmente. Estos suelos suelen ser ácidos. Su principal inconveniente es la dificultad de drenado. La construcción de formas de drenaje artificiales mejora su calidad.

Curso basico (2)

Continuamos analizando cada una de las fases para mejorar el diseño.


4. Los árboles: al igual que las plantas, los árboles también ofrecen un amplio abanico de posibilidades enfocados a diferentes objetivos. Una de las principales funciones del árbol es crear zonas de sombra y, a partir de la creación de esas formaciones, es posible estructurar el resto del jardín. Además, son elementos que generan vistas o pueden ser puntos de atracción dentro del conjunto. Por ello, los árboles tienen una función útil y otra función ornamental.
Las copas de los árboles son de formas muy diferentes: esféricas, columnares, pendulares, en forma de sombrilla o en forma de abanico. Estas diferentes formas contribuyen a crear diferentes efectos, además de diversas sombras.
El tamaño de un árbol se mide, sobre todo, por su altura además de por el diámetro de su copa. Así, es posible encontrar árboles de primera magnitud o grandes (más de 15 metros), de segunda magnitud o medianos (entre 10 y 15 metros) y de tercera magnitud o pequeños (10 metros).
Además, hay que tener en cuenta en el diseño del jardín, la velocidad de crecimiento de los árboles, con el fin de evitar posibles problemas de espacio o de desarrollo del árbol. Esta velocidad viene determinada por la especie o variedad de que se trate.
Hay otras cualidades del árbol a tener en cuenta, como si se trata de clases perennes o caducas, el color, la textura del follaje, el brillo de las hojas, las flores y los frutos. Los árboles perennes, cuyas hojas no caen en ninguna estación del año, son muy útiles como cortavientos y para mantener el color verde en invierno. Los caducos, que pierden sus hojas en otoño, dan sombra en verano y en invierno permiten el paso de la luz a través de sus ramas.
5. Sistema de riego: el riego es un elemento principal del jardín, puesto que de él depende la vida del mismo. Hay que señalar que el agua no se puede administrar descuidadamente, sino que cada planta debe recibir el agua que requiere, ni más ni menos.
En la actualidad esta función se ha simplificado mucho, gracias a la existencia de sistemas automáticos, capaces de adaptarse a cualquier necesidad. No obstante, siempre existen zonas del jardín a las que el riego automático no llega lo suficiente o que precisan condiciones especiales de regado. Para estos casos se empleará el riego manual.

Curso rapido de jardineria basica (1)

Los jardines requieren un gran cuidado en su elaboración y mantenimiento, de manera que los árboles y las plantas o flores no se pueden colocar de un modo casual, sino siempre pensando en el equilibrio y la belleza del resultado final.
Diseño de jardines
La labor de diseño de los jardines permite aprovechar al máximo estas superficies e, incluso, crear un efecto de agrandamiento, a través de la correcta utilización de todos los elementos que componen estas zonas. Además, el diseño no se puede realizar sin tener en cuenta el contexto en el que el jardín se encuentra, es decir, su entorno. Hay múltiples técnicas para decorar una parcela, pero en todas se juega con tres elementos principales: césped, cielo y plantas.
Asimismo, las paredes, los árboles o los arbustos influyen en la totalidad del vergel, generando subespacios interconectados, dentro de una misma área ajardinada. El objetivo principal de cualquier diseño exterior es manejar este espacio con cualquier fin: utilitario, de recreación, de circulación, estancia, reposo, etc. Además, dentro del hogar, el jardín refleja la personalidad del dueño de la casa o de los habitantes de la misma, convirtiéndose así en un elemento más de identificación y recreación personal.
Pasos a seguir.- Hay múltiples alternativas ante el planteamiento del diseño, según el terreno o los materiales que se deseen emplear. Sin embargo, hay una serie de aspectos que se deben respetar siempre. Uno de ellos es que, alrededor de una construcción, el jardín ha de combinar con las líneas rectas y los ángulos que definen ésta.
La segunda regla de oro es que, a medida que el jardín se vaya alejando de la casa, puede ir aumentando la variedad de formas, de manera que pueden empezar a predominar las curvas y los círculos. De este modo, las áreas de mayor superficie se ocupan con césped, mientras que los arbustos y los árboles constituyen el verdadero esqueleto del conjunto.
Cuando los terrenos son lo suficientemente extensos, a una distancia considerable de la casa, cabe la posibilidad de crear zonas ajardinadas más naturales, con una mayor predominancia de árboles y un aspecto más desordenado. Éstas son zonas de bajo mantenimiento.
Con independencia de estas tres reglas principales, lo primero que hay que hacer, al proponerse el esbozo del jardín, es observar cuidadosamente el terreno en el que éste se va a realizar, las características del suelo, los vientos o los lugares de sol y sombra, entre otras cosas. Además se debe tener una idea clara de lo que se quiere realizar, para ponerlo en relación con estas características físicas y evaluar si es posible.
Continuamos hablando de las fases requeridas para el diseño de jardines. II
3. Selección de las plantas: las condiciones de luz, suelo, temperatura o humedad, son los principales factores para la elección de las plantas que van a integrar un jardín. No obstante, la gran variedad de estas permite que siempre se pueda encontrar alguna que se adapte a las necesidades y gustos.
El resultado final del jardín dependerá, en gran medida, de las plantas que se utilicen, de su volumen, estructura, colores o flores. Además, existen muchas formas distintas en su presentación. Así, se pueden colocar varias plantas juntas o por separado. Todas estas características deben ser conocidas y analizadas antes de seleccionar las plantas que conformarán el vergel.
Las plantas son útiles para crear nuevos espacios y producir diferentes sensaciones mediante el empleo, por ejemplo, de zonas protegidas con barreras o zonas que destaquen por su ornamentación. Al contrario de lo que pueda parecer en principio, no se deben seleccionar las plantas en función de la belleza de sus flores, sino por su forma, volumen, tamaño, textura, o por el hecho de que las condiciones sean favorables para su supervivencia.
Por último, y en relación a las plantas, hay que hacer un esfuerzo por evitar incluir excesivas variedades de plantas en la misma zona, un error muy común. Lo aconsejable es dar lugar a un diseño sencillo, no recargado, mediante la elección de un color dominante y la agrupación cuidadosa de distintas variedades